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¿Cómo crear contenido y gestionar su ciclo completo?

Resulta que hacer contenido es mucho más que pensar temas y lanzar ideas.

Es muy habitual poner en marcha un blog y comenzar a escribir artículos sin tener previamente establecido un calendario editorial o un plan de temas. Son muchos los que creen que la inspiración resolverá la gestión diaria del contenido. Nada más lejos de la realidad.

También es muy habitual abordar las redes sociales pensando solo en compartir contenido de terceros,  sin tener un plan de contenido social o de contenido para influencers que permita crear engagement con los usuarios.

La creación y gestión de contenido no puede centrarse sólo en la imaginación, es necesaria una gestión integral que permita alcanzar los objetivos de atraer o retener a la audiencia.

 

Etapas y fases de un ciclo de contenido

Hay al menos cuatro grandes etapas en un ciclo completo de gestión de contenido. Podemos establecer estas etapas, en forma secuencial, respondiendo a estas preguntas:

  1. ¿Sobre qué temas haremos contenido?
  2. ¿Qué contenido haremos y cómo lo haremos?
  3. ¿Cómo haremos que el contenido llegue a la audiencia?
  4. ¿Cómo sabremos si el contenido interesa a la audiencia?

Al profundizar sobre las distintas respuestas a estas preguntas surgen todas las fases posibles para gestionar el ciclo de contenido.

 

El flujo de creación y gestión de contenido

La creación de contenido tiene, sin duda, un componente imaginativo. Pero, en esencia, crear contenido significa gestionar un flujo de trabajo que comienza mucho antes de la etapa puramente creativa.
 

  • ¿Qué temas deberían ser considerados para la creación de contenidos? La respuesta a esta pregunta debe estar alineada con los intereses de la audiencia, que previamente se han considerado en la definición de la estrategia. Pero además es primordial analizar qué contenidos se han hecho previamente, dando lugar a una fase de auditoría de contenido. También es relevante explorar el mercado para ver qué contenidos se hacen sobre los temas que vamos a abordar y quién los hace, lo que da lugar a las fases de curación e investigación competitiva de contenido.
  • ¿Qué ideas deben considerarse para convertirlas en un contenido? ¿En qué tipos de contenidos deberían reflejarse esas ideas?¿Qué grado de dificultad tendría llevarlos a cabo? Estas preguntan llevan a considerar dos fases claves y bien diferenciadas en el ciclo completo: la creación de contenido y la producción de contenido. La creación de contenido es, evidentemente, la etapa más creativa. A continuación, una vez que ciertas ideas han pasado los filtros convenientes, le seguirá la fase de producción, que básicamente consiste en materializar esas ideas en contenidos concretos.
  • ¿Cómo llegarán esos contenidos a la audiencia? ¿Qué canales se pueden utilizar? ¿Qué tareas adicionales puede requerir cada canal para movilizar el contenido? Canalizar el contenido para que llegue a la audiencia conlleva tareas específicas en función del canal que se utilice. En principio, habrá una fase de gestión de contenido, cuyo objetivo es adaptar el contenido al canal concreto. Una vez realizada la tarea de gestión, vendrán las fases específicas para cada canal, como la publicación o envío de contenido (en el caso de los canales propios), la distribución de contenido (en el caso de los canales sociales) o la promoción de contenido (en el caso de utilizar canales de pago).
  • ¿Cómo medir la efectividad del contenido? Esta fase es muy relevante. En primer lugar, se debe definir el mejor conjunto de métricas que reflejen que los contenidos cumplen los objetivos marcados. En segundo lugar, si estos objetivos evolucionan, será necesario revisar las métricas para que estén alineadas con los nuevos objetivos.

 

Mapa de creación y gestión de contenido

Un mapa de gestión de contenido representa todas las fases que van desde el planteamiento general de temas hasta que contenido llega a la audiencia. Habitualmente esas fases son: auditoría, curación, investigación, creación, producción, gestión, publicación, distribución y promoción, aunque no se trata de un modelo rígido.

Las distintas fases dependerán, en primer lugar, de la estrategia de contenido. Por ejemplo, el tipo de contenido a producir o los canales para difundir el contenido implican distintas tareas y fases. Y, en segundo lugar, la forma de producir el contenido (interna, externa o combinada) generará fases nuevas, con niveles de aceptación, formas de entrega y puntos de control de calidad diferentes.

En definitiva, la importancia de crear un mapa de gestión de contenido radica en su capacidad de conceptualizar y resumir las fases esenciales de la gestión del contenido. Este será el documento de partida para definir tareas y responsabilidades concretas en cada una de las fases y con toda la precisión necesaria.

 
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[RoadMap #2] Mapa de gestión de contenido  
Marcelo Arnone¿Cómo crear contenido y gestionar su ciclo completo?

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