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La distribución del contenido y la regla de los tres tercios

Por definición, distribuir el contenido consiste en hacerlo llegar a la audiencia a través de unos canales determinados. Para ello utilizamos las siguientes vías: los canales propios, los canales sociales y los canales de pago. Cada uno de estos tipos de canal requiere de unos formatos de contenido determinados, así como una adecuación al estilo y a la identidad de cada uno de ellos.

Pero para la distribución de contenidos, además de los tipos de canales, debemos considerar también las llamadas fases del customer journey, ese teórico viaje que realiza un usuario hasta convertirse en cliente. Por lo tanto, la distribución de contenido requiere el estudio de factores diversos, como la personalidad del canal, el tipo de soporte, los formatos que admite y el punto de contacto en el que se encuentra el usuario con la empresa.

En nuestra estrategia de marketing de contenido es importante que todas las fases que afectan al contenido estén compensadas entre ellas. Este rasgo es el que nos permite desarrollar una estrategia completa y armoniosa. La regla de los tres tercios –utilizada en fotografía para trabajar con proporción- nos sirve de ejemplo para equilibrar nuestra estrategia de marketing de contenido en varios aspectos. En esta ocasión, vamos a ver cómo nos ayuda a alcanzar el equilibrio en la tarea de distribución del contenido.

 

Contenido proporcionado para cada tipo de canal

Cuando hablamos de la aplicación de la regla de los tres tercios en la distribución del contenido, nos valemos de los canales que no precisan una inversión para gestionarlos; es decir, no contamos con los canales de pago. En su lugar, hablamos de canales propios, canales sociales y canales colaborativos.

Los canales propios son los que más suelen desarrollar las empresas. Comprenden la web corporativa, los blogs de la empresa y la plataforma de email. Normalmente, el contenido producido para ser distribuido por estos canales son post (ya sean gráficos o de lectura) y newsletter. Desde el punto de vista de la estrategia, por este tipo de canal se busca la conexión con una audiencia a la que conocemos. Esta audiencia ya ha mostrado un interés por nuestra propuesta de valor, por lo que deberemos trabajar distintas temáticas y formatos, siempre con una profundidad acorde a sus necesidades.

Los canales sociales son los que se encuentran en plataformas que no son gestionadas directamente por la empresa; básicamente, redes sociales y foros. Hay que hacer especial mención en este caso a la personalidad de cada red social, que condicionará la forma en la que nos dirijamos a la audiencia. A través de las redes sociales la empresa hace llegar su contenido de forma inmediata al público, permitiendo una interacción más fluida. Utilizamos los canales sociales para generar nuevos contactos y para dirigirnos a esa audiencia a la que parece haberle llamado la atención nuestro negocio pero que aún no ha identificado una necesidad que le podamos ayudar a resolver.

Hablamos de canales colaborativos cuando hacemos referencia a esas plataformas de terceros donde distribuimos contenido a través de publicaciones puntuales con el fin de difundir conocimientos o ideas sobre nuestro sector; es lo que se denomina guest blogging. Este tipo de contenido está orientado a conseguir una posición de expertos dentro de nuestro ámbito, también entre nuestros colegas y la competencia. Crear una imagen de marca líder es clave para ser reconocidos como referente.

 

El equilibrio en la distribución de contenido

Alcanzar el equilibrio en la distribución de nuestro contenido es importante para optimizar nuestra estrategia online. Mediante la distribución proporcional del contenido por estos tres tipos de canales, nos aseguramos de que estamos utilizando todos los medios para captar, identificar y fidelizar a nuestra audiencia.

Distribuir el contenido en base a la fase de contacto de la audiencia con nuestra empresa es vital para un buen proceso de madurez en la relación. Con una distribución equilibrada del contenido conseguiremos llegar por igual a esa audiencia desconocida que queremos que nos conozca, a la que ya nos conoce y con la que tenemos determinado contacto, y a la audiencia de expertos que nos va a ayudar a situarnos como referente.

Debemos tener en cuenta que si el contenido que creamos para cada punto de la relación con los usuarios debe ser diferente, también el canal por el que lo distribuimos tiene que ser el adecuado para cada estado de la audiencia. Será de esta forma como conseguiremos trasladar el mensaje adecuado a cada una de las audiencias que se encuentra en los distintos puntos de contacto con la empresa. Además generaremos mayor grado de engagement al acompañar a los usuarios durante todo su viaje hacia la conversión, haciendo que la relación que mantenemos con ellos gane en profundidad.

De nada sirve obsesionarse con generar una entrada al día en el blog para mantener a nuestros seguidores si mientras no interactuamos a través de las redes sociales para atender a los indecisos, o no reforzamos nuestra posición de expertos mediante el guest blogging.

Gracias al equilibrio en la distribución del contenido conseguiremos identificar nuevos contactos e iniciar una relación con ellos, fidelizar a los ya existentes y escalar puestos en nuestra posición de expertos; todo de forma proporcional.

 

Como hemos podido ver en esta pequeña trilogía, la regla de los tres tercios nos ayuda a compensar los procesos esenciales del marketing de contenido. Ejecutar nuestra estrategia de de forma equilibrada es clave para asegurar la eficacia y el alcance óptimos de nuestros contenidos.

 
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[RoadMap #2] Mapa de gestión de contenido  
Nadia PérezLa distribución del contenido y la regla de los tres tercios

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