2015-77-Que-es-un-buen-contenido-header.png

¿Qué es un buen contenido?

Resulta que el contenido se ha vuelto tan relevante en este mundo digital que se le exige que cumpla cada vez más condiciones, que tenga infinidad de atributos. El contenido debe ser atractivo, interesante, emocionante, convincente, persuasivo, etc.

Muchos responsables de marketing buscan la fórmula del contenido perfecto con palabras en inglés, como catchy o sticky. Pero nadie sabe muy bien cómo se puede  hacer un contenido “atrapante” o “pegajoso”. Y se puede correr el riesgo de generar contenido efectista, que puede poner en riesgo la credibilidad o la seriedad de quien lo difunde.

Este es el caso de muchos de los contenidos audiovisuales que vemos en YouTube, a los que les envidiamos la cantidad de visualizaciones que tienen, pero con los que no querríamos que nadie asocie nuestro nombre o nuestra marca se asocie con ellos. Risky content, contenido arriesgado.

El otro camino en busca del contenido ideal es el opuesto al anterior. Parte de la premisa de que, como nadie tiene la fórmula del contenido perfecto, lo que se debe hacer es probar, equivocarse y corregir.

Aquí el riesgo que se corre es el de desconcertar a la audiencia, generar contenido sin un propósito bien definido ni relevancia alguna.

En una estrategia de contenido, siempre deben hacerse revisiones buscando mejorar, permanentemente. Pero el punto de partida debe estar claro ya que, en caso contrario el coste de la falta de conexión con la audiencia puede ser muy alto.

Pero entonces ¿cuál es la medida de un buen contenido? ¿qué se debe tener en cuenta?

 

La medida de un buen contenido

Un contenido se considera efectivo en la medida en que es ampliamente aceptado por la audiencia a la que va dirigido. Un contenido efectivo, a su vez, adquiere la capacidad de ser ampliamente recomendado e inclusive la de  tener cierta atemporalidad, transformándose en una referencia de un tema o asunto.

Pero antes de llegar a ese momento en el que la audiencia juzga el contenido, existen al menos 5 características que aseguran que un contenido es un buen contenido.

 

  1. La calidad del contenido
    La calidad es la base lingüística del contenido. Un contenido debe estar correctamente redactado para ser de calidad y, para ello, debe cumplir dos premisas: la precisión y la claridad. La precisión se refiere al uso de las palabas, tanto en términos gramaticales como en términos de estilo. La claridad se refiere a la facilidad de comprensión, sobre todo para presentar y desarrollar ideas complejas. Esta claridad debe ser entendida como el buen uso de las estructuras, de la longitud de las sentencias y de la distribución a lo largo de un texto. De forma simplificada, podemos ver esta idea como fondo y forma. Precisión en lo que queremos contar y claridad para contarlo.

 

  1. La relevancia del contenido
    La relevancia del contenido está dada por su adecuación a la audiencia y por su originalidad. Un contenido para ser relevante debe estar pensado y creado en función de los intereses de la audiencia con la que se quiere conectar. Un contenido original será aquel que aporte una perspectiva diferente, un punto de vista particular desde el que nadie antes había analizado una situación. Un contenido adecuado es un requerimiento, un contenido original es elemento diferenciador. Ambas dimensiones crean un contenido relevante que será recordado y compartido.

 

  1. El valor del contenido
    El valor del contenido se sustenta en la construcción de autoridad, y esa autoridad se basa a su vez, en el conocimiento experto o especializado. Un contenido valioso transmite autoridad en el sentido más amplio de la palabra: conocimiento amplio y profundo. Conocer un sector o dominar un tema en toda su profundidad y comprender su vinculación con otros temas relacionados en toda su amplitud crean la autoridad que aporta valor al contenido.

 

  1. La fiabilidad del contenido
    La fiabilidad del contenido es resultado de la consistencia a través del tiempo. El contenido de valor sustentado por la autoridad del conocimiento, en el largo plazo se convierte en elemento de referencia: consistente y confiable.

 

  1. La oportunidad del contenido
    Un contenido oportuno es un contenido efectivo, y esa efectividad está relacionada con el punto de contacto con la audiencia. Este es el gran desafío del marketing de contenido: comprender no solo los temas que le interesan a la audiencia, sino también su forma de actuar y su necesidad de contenido para tomar una decisión. Cuando un usuario recibe un contenido de calidad, relevante, valioso y fiable, en el momento indicado y por el canal idóneo, ese contenido es ciento por ciento efectivo. Y, por lo tanto, oportuno.

 

Picasso y el contenido

 

Un buen contenido no es una cuestión creativa, al menos no únicamente.

La música, la pintura, el teatro, el arte en general nos presenta muchas analogías útiles para comprender este punto. Picasso decía que la inspiración siempre le pillaba trabajando, lo que significaba ni más ni menos que constantemente estaba desarrollando su conocimiento y su técnica pictórica.

Un buen contenido requiere el dominio de cuestiones técnicas imprescindibles para que el resultado sea bueno. Si además la musas nos visitan, puede que el contenido sea perfecto.

 
¿Quieres saber más sobre cómo crear y gestionar tu marketing de contenido? Descarga nuestro [RoadMap #2] Mapa de gestión de contenido en este enlace.
[RoadMap #2] Mapa de gestión de contenido  
Marcelo Arnone¿Qué es un buen contenido?

Contenido relacionado