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Redes sociales y contenido (I)

Desde que las redes sociales se han incorporado a nuestras vidas, nuestros hábitos cotidianos han cambiado.

Encontramos amigos en Facebook, consultamos información en Twitter,  revisamos recetas de cocina en Pinterest o buscamos oportunidades laborales en LinkedIn. Muchas de las cosas que hacemos en nuestro día a día se enmarcan en las redes sociales.

Para las empresas esta nueva realidad también ha supuesto un cambio importante. Han visto como las redes sociales son polos de atracción para la audiencia y por lo tanto deben hacer algo para no perderla de vista.

El nuevo paradigma digital es el de la interacción. El primer paso que dieron las empresas en las redes sociales fue desarrollar su presencia, pero, poco a poco, comienzan a comprender que al igual que cuando se va a una fiesta o a un evento, no se trata de estar sino de conversar. Y esto les ha llevado a dar el segundo paso: distribuir contenido en las redes sociales para conectar con su audiencia.

Para distribuir este contenido se debe tener en cuenta no sólo el formato estructural propio de cada red social, sino también su carácter.

 

Formatos y carácter del contenido en las redes sociales

Las redes sociales pueden clasificarse por múltiples criterios: propósitos, audiencia, uso, estructura e interacción, entre otros. Existen plataformas especializadas en vídeo, gráficas, de texto, para presentaciones, de mensajes… Cada red social tiene una forma única de compartir contenido entre sus usuarios, con soportes pensados para facilitar la comunicación.

Y cada red social tiene una personalidad propia que debemos conocer para generar contenido oportuno. Para conectar con la audiencia a la que nos dirigimos, tendremos que ofrecerle algo más que contenido de calidad: el contenido debe estar perfectamente integrado en el contexto de la red social.

 

  • Facebook

Podríamos decir que, hoy en día, ésta es la red social por antonomasia, cuyo total de usuarios podría constituir un conteniente. Facebook puede definirse como de carácter amigable, distendido y personal.  Los intereses de los usuarios de Facebook pasan por compartir información con su entorno más cercano: mensajes, fotografías y textos breves de los temas más diversos. Toda la temática de interés de los usuarios está relacionada con sus intereses personales: ocio, entretenimiento, aficiones…

El enfoque  del contenido en Facebook debe ser ameno y relajado para ser congruente con su propósito principal. Un contenido profesional quizás estaría fuera de contexto, mientras que los contenidos lúdicos encuentran en esta red social el canal ideal para lanzar propuestas.

La convocatoria de concursos, los sorteos y la descarga de promociones únicas son algunos de los recursos asociados a contenido que mejor pueden explotarse en Facebook.

 

  • Twitter

Ésta es una red de microblogging de carácter informativo. La clave del éxito de Twitter ha sido su propuesta de inmediatez. Twitter es una de las redes sociales donde las marcas más interactúan con los usuarios, por lo que servirá de plataforma de información e, incluso, de atención al cliente.

Desde su definición, es la red social con el formato más marcado: 140 caracteres que pueden utilizarse combinando texto, imagen, vídeo y un enlace. Quizás esta limitación es la que ha determinado el rasgo principal de su personalidad: la brevedad.

El contenido para Twitter debe ser conciso y directo. La fórmula más práctica de publicación es la de un titular, una imagen y un enlace, para maximizar los 140 caracteres disponibles. En definitiva, el contenido para Twitter debe guiarse por la creación de mensajes directos y atractivos que enlacen a un contenido de mayor alcance.

 

  • YouTube

Las plataformas de vídeo como YouTube permiten múltiples usos. Tal vez es una de las redes sociales en las que las características de formato y el propósito de uso deben verse con más cuidado. Por ejemplo, YouTube permite publicar vídeos de hasta 15 minutos pero no significa que debamos cumplir este máximo, no sólo por los costes que implica la producción, sino porque los usuarios esperan contenido más breves.

Seguramente por las infinitas posibilidades de los contenidos multimedia, el carácter de YouTube es lúdico, de entretenimiento y divertido. El contenido general debe crearse pensando en pequeñas dosis de entretenimiento.

Un ejemplo interesante es el llamado ‘out of the box’, tan habitual en productos tecnológicos. Son vídeos de uno a dos minutos en los que una persona, con tono cercano y fresco, abre una caja en la que le ha llegado un producto con el objetivo de transmitir sus impresiones y contar sus características más relevantes. Este tipo de contenido no tendría éxito si no se lleva a la práctica bajo los parámetros del entretenimiento y la cercanía.

En una red como YouTube, nuevamente por su gran volumen de usuarios y por el abanico de posibilidades que ofrece el vídeo, podemos encontrar también un carácter formativo para determinados casos. Los vídeotutoriales son un tipo de contenido práctico, orientado a maximizar los beneficios de uso de un producto, servicio o disciplina.

Por último, las opciones que ofrece esta red social para sus miembros son innumerables, desde la creación de canales corporativos al streaming. Lo más importante es que la orientación del contenido siempre debe respetar las expectativas de los usuarios con dosis de entretenimiento, píldoras de conocimiento o mensajes inspiracionales.

 

En la segunda parte de este artículo, seguiremos analizando la relación entre formato y personalidad de cada red social, revisando qué sucede con el contenido en LinkedIn, Pinterest e Instagram.

 

 

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Nadia PérezRedes sociales y contenido (I)

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